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En cuanto partió regresé lentamente a la mesa donde las cinco chicas parecían algo cortadas por lo sucedido, pero en cuanto les expliqué, se tranquilizaron y me invitaron a seguir divirtiéndome en su compañía, pero yo me sentía algo frustrado y preocupado, por lo que amablemente les dije que me retiraba; en ese momento Silvia se levantó y preguntó en tono retador "¿No será que tienes miedo de que nos demos cuenta de que las historias de Ruth sobre tu habilidad son puras exageraciones?"; esas palabras hirieron mi amor propio y le respondí que como ya había dicho no creía que me aguantara el paso, a lo que ella replicó que me retaba a que lo probara, que ella sería mi esclava por una semana si la vencía, pero que si ella me ganaba tendría que dejar de ver a Ruth por un mes.